PAT ANDREA
20 de octubre de 2005 - 02 de marzo de 2006
Pat Andrea es un artista holandés que desarrolla su actividad artística desde la segunda mitad del siglo XX y que se expresa en clave figurativa. Su reconocimiento internacional llega en la década de los setenta. Sobre todo a partir de 1979, cuando es seleccionado por el crítico Jean Clair para participar en la exposición Nouvelle Subjectivité, en el Palais de Beaux-Arts de Bruselas, junto con destacados artistas europeos y americanos, entre ellos David Hockney, R.B. Kitaj, Jim Dine, Sam Szafran, Antonio López-García, Isabel Quintanilla o su compatriota Walter Nobbe.
En esta exposición podemos ver los dibujos de la serie La Puñalada, que sirvieron de inspiración al cuento de Julio Cortázar El tango de la vuelta, originando la edición de un libro con el trabajo de ambos. Elisabeth Franck, propietaria de una de las mejores galerías de Bélgica, editó un libro recogiendo el trabajo de ambos autores en 1982. La serie es la respuesta de Pat Andrea a la situación de violencia política y al aislamiento internacional que se vivía en Argentina en los años posteriores al golpe de estado del general Videla. La exposición se completa con mural de 20 x 2 metros realizado por el artista en el MACUF durante tres días, una selección de su obra de los últimos años y una serie de documentos audiovisuales.
La gran preocupación de Pat Andrea es la calidad plástica de la obra. Le interesa reivindicar la pintura de taller y el oficio de pintor, lograr la maestría en el dibujo, la calidad de las técnicas, la corrección de las composiciones, la excelencia en el color y la eficacia al narrar o desarrollar un tema. Realiza la crónica de las relaciones entre los seres humanos en espacios sin apenas profundidad, como escenarios de teatro, donde los individuos desarrollan su agitada realidad atrapados por las relaciones odiosas, las obsesiones o las inseguridades que condicionan su existencia. Para ello emplea las metáforas, los deslizamientos visuales o las comparaciones: flores exóticas como sexos femeninos, fieros perros como celos o envidias, cuchillos como traiciones y sospechas, desdoblamientos de figuras masculinas como la lucha entre la razón y los instintos. Utiliza las proporciones sentimentales para mostrarnos figuras humanas construidas como piezas de puzzles: mujeres-cabeza con piernas, mujeres con apariencia inocente e hiriente mirada, alaridos de bocas femeninas. Sus obras son los relatos de nuestra vida, de nuestro tiempo: la importancia de lo cotidiano, de las emociones del individuo sometido a un gran dinamismo, que Pat Andrea consigue con sus composiciones de asimetrías y diagonales en las que los múltiples personajes se retuercen, casi como siluetas recortadas sobre un teatrillo de guiñol.